La política exterior y comercial de Estados Unidos es un tablero en constante movimiento, y las relaciones con Colombia no son la excepción. Recientemente, una ola de incertidumbre económica se cernió sobre el país sudamericano tras declaraciones del expresidente Donald Trump. Sin embargo, un mensaje clave desde su equipo asesor sugiere un posible respiro.
Kevin Hassett, quien fungió como asesor económico de Trump y director del Consejo Económico Nacional, ha ofrecido una perspectiva más matizada sobre el futuro de los gravámenes comerciales. En declaraciones a los medios, Hassett fue categórico al afirmar que “no hay ningún anuncio previsto” respecto a la imposición de nuevos aranceles a Colombia, una aclaración crucial que fue destacada por el New York Times.
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Esta declaración llega como un contrapunto directo a las advertencias previas del propio Trump, quien había aludido a posibles represalias comerciales contra la nación caribeña en el marco de una escalada diplomática. La Casa Blanca, según Hassett, no tiene previsto, al menos por ahora, anunciar un aumento en los aranceles, a pesar de las tensiones recientes.
La génesis de esta tensión se remonta a pronunciamientos de Donald Trump donde no solo amenazó con acciones comerciales, sino que también anunció el cese de la ayuda financiera a Colombia. Sus acusaciones contra el presidente Gustavo Petro, calificándolo de “líder del narcotráfico” y señalando una supuesta ineficacia en la lucha contra el tráfico de drogas, encendieron las alarmas sobre el futuro de las relaciones bilaterales.
Es importante recordar que Colombia ya opera bajo un arancel del 10%, una medida implementada durante la administración Trump como parte de su estrategia de «guerra comercial» que afectó a diversas naciones latinoamericanas. La preocupación radicaba, precisamente, en un posible incremento a esta cifra ya existente.
Así, mientras las declaraciones iniciales de Trump generaron una considerable preocupación en Bogotá y en los mercados, la claridad de su asesor económico ofrece un alivio temporal para el panorama comercial entre ambos países. Aunque la relación bilateral sigue marcada por desafíos diplomáticos significativos, al menos en el frente arancelario, la postura de la Casa Blanca de Trump, por el momento, parece optar por la cautela y evitar una escalada económica adicional.
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