Más allá de la protección: El arte se convierte en herramienta de sanación para niñas y niños en las Casas Refugio

En medio de los procesos de recuperación que enfrentan las mujeres víctimas de violencia en las Casas Refugio de Bogotá, sus hijas e hijos han encontrado un aliado inesperado pero poderoso: el arte. Desde 2025 y hasta la fecha, más de 170 menores han participado en experiencias creativas diseñadas no solo para el entretenimiento, sino para fortalecer su bienestar emocional y acompañar su reparación tras vivir situaciones de violencia.

El arte como lenguaje sanador La iniciativa, fruto de una articulación estratégica entre la Secretaría Distrital de la Mujer y el programa Nidos del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), ha permitido que profesionales en artes plásticas, diseño y pedagogía transformen estos espacios en lugares de exploración sensorial. A través de la música, la narración oral, el movimiento y materiales pedagógicos, niñas y niños en primera infancia cuentan con un entorno seguro donde pueden expresar sus emociones, procesar sus vivencias y reencontrarse con el juego.

«Reconocemos que las violencias no solo afectan a las mujeres, sino que impactan profundamente el bienestar emocional de sus hijas e hijos. Por ello, nuestra atención es integral y busca crear espacios protectores y reparadores», señalaron fuentes de la Secretaría Distrital de la Mujer.

Una alianza integral para la formación El compromiso con el futuro de estas familias no se detiene en la expresión artística. La Red Distrital de Bibliotecas Públicas (BibloRed) también se ha sumado a este esfuerzo, brindando acceso a la lectura, la escritura y la cultura digital. Esta oferta cultural permite que tanto madres como hijos fortalezcan sus vínculos familiares mientras exploran nuevas herramientas tecnológicas y literarias.

Además, el derecho a la educación es garantizado mediante estrategias como Aulas Refugio y Educación Flexible. Estos modelos aseguran que el paso de las familias por las Casas Refugio no interrumpa el proceso de formación escolar, brindándoles continuidad y estabilidad educativa en momentos cruciales de sus vidas.

Construyendo entornos protectores Para la administración distrital, estas acciones representan un cambio de paradigma: la niñez no es un espectador pasivo, sino un protagonista en sus propios procesos de recuperación. Al fortalecer estos vínculos familiares mediante experiencias creativas, se sientan las bases para la construcción de una vida libre de violencias.

Con esta red de apoyo interinstitucional, Bogotá reafirma que las Casas Refugio son mucho más que un techo seguro; son verdaderos centros de transformación social donde la música, los libros y la educación se unen para escribir una nueva historia para las mujeres y sus familias.

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