Un día como hoy, en 2002, entró en vigor el Protocolo Facultativo sobre la Convención de los Derechos del Niño que prohíbe el reclutamiento y la utilización de niños, niñas y adolescentes en los conflictos armados. Sin embargo, esta grave violación de derechos humanos ha aumentado de forma crítica en los últimos años en Colombia. Poner fin al reclutamiento, uso, utilización contra niños, niñas y adolescentes es urgente, nos concierne a todos y es la única forma de garantizar que tengan una infancia digna, libre de violencias y con garantía de derechos.
UNICEF se une a niñas, niños y adolescentes, organizaciones de la sociedad civil, la cooperación internacional y entidades gubernamentales en el Día de las Manos Rojas para exigir el fin del reclutamiento, uso y utilización de la infancia y la adolescencia. “El reclutamiento interrumpe infancias, vulnera los derechos de la niñez y pone en riesgo su vida. Esto no puede seguir ocurriendo: los niños y niñas deben de estar en las escuelas, con sus familias y comunidades, no en la guerra”, aseguró Tanya Chapuisat, representante de UNICEF en Colombia.
El reclutamiento, uso y utilización contra niñas, niños y adolescentes por las partes en conflicto es una grave violación de sus derechos, que les aleja de sus entornos protectores -familias, amigos, escuelas y comunidades -, exponiéndoles a sufrir otras violencias. El reclutamiento de la niñez nunca se da de forma voluntaria. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en el auto del Caso 07, identificó que un gran número de niños, niñas y adolescentes reclutados también sufrieron violencia sexual, malos tratos, torturas y homicidios, entre otros crímenes de guerra, durante su vida en las filas. De acuerdo con el estudio de caracterización de la niñez desvinculada realizado por UNICEF y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar1, los grupos armados organizados utilizan engaños, amenazas, manipulación afectiva, violencia sexual y la fuerza para vincular a los niños, niñas y adolescentes a sus actividades ilícitas. Incluso, en ocasiones, los inducen a consumir alcohol y otras sustancias psicoactivas o se aprovechan de situaciones de vulneración de derechos en sus territorios para reclutarlos o utilizarlos. La falta previa de garantía de derechos y oportunidades exacerban los riesgos para la niñez y adolescencia: el 78,2% de los participantes en el estudio afirmó haber sufrido situaciones de violencia en sus hogares antes de ser reclutados. En Colombia, Naciones Unidas ha verificado más de 1.000 casos de reclutamiento, uso y
utilización de niñas, niños y adolescentes para el conflicto armado ocurridos desde 20191. Además, ha identificado un preocupante aumento de este delito en los últimos años, con un incremento crítico en 2023, cuando el número de casos se duplicó en comparación con 2022. Durante 2024 esta tendencia al alza se mantuvo. Los registros de los meses más recientes muestran que, a pesar de los esfuerzos estatales, organizaciones internacionales e incluso las comunidades, el reclutamiento sigue en aumento, al igual que los homicidios de niñas, niños y adolescentes que se niegan a ser reclutados, intentan escapar o son forzados a participar en combates. A la necesidad de prevenir nuevos casos también se suma el reto de garantizar la atención integral de los niños, niñas y adolescentes que logran desvincularse. En el último año, el
programa de Atención Especializada a víctimas de reclutamiento del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) mostró también un incremento en el número de niñez desvinculada: pasando de 213 en 2023 a 318 en 2024, lo cual pone de relieve la urgencia de fortalecer los
programas dirigidos a restaurar sus derechos, acompañar su reparación integral y
promover su inclusión social. En este sentido, UNICEF trabaja de la mano con el Estado, para
fortalecer el sistema de protección y actuar en casos de riesgo inminente. Las cifras de Naciones Unidas y de las autoridades no reflejan, sin embargo, la totalidad de los casos que ocurren en el país, pues muchos no son reportados debido a la violencia en los territorios, las restricciones de acceso y el temor a las represalias, entre otros factores. El impacto del reclutamiento es particularmente grave en comunidades étnicas: el 51% de los casos ocurridos en los dos últimos años verificados por Naciones Unidas, es decir, más de la mitad, corresponden a niñas, niños y adolescentes indígenas o afrodescendientes. Además del daño individual, para estos pueblos el reclutamiento tiene un impacto comunitario, pues con
el desarraigo de sus territorios ancestrales y la alteración de sus modos de vida, aumenta el riesgo de su extinción física y cultural. Por otro lado, de acuerdo con la información verificada por Naciones Unidas en los últimos cinco años, los departamentos con más casos de reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes son Cauca, Arauca, Nariño, Chocó y Norte de Santander. Sin embargo, recientemente se ha registrado un aumento en otros departamentos como Putumayo, Caquetá, Meta, Guaviare y Huila. Ante esta realidad, UNICEF hace un llamado a todas las partes involucradas en los conflictos armados para que los derechos de la infancia y la adolescencia sean respetados en todas las circunstancias: que se tomen medidas urgentes para prevenir nuevos reclutamientos, que se desvinculen y restablezcan los derechos de los niños, niñas y adolescentes que hoy están reclutados, y que este tema sea una prioridad en las negociaciones de paz.
Es urgente e indispensable poner fin al reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado. Debemos unir esfuerzos para que tengan una infancia y adolescencia dignas, libres de violencias y con derechos garantizados.
En Colombia, cientos de niñas, niños y adolescentes están siendo reclutados y utilizados para el conflicto armado. Son sacados de sus hogares y comunidades por medio de amenazas, engaños, manipulación afectiva o por la fuerza. Ningún caso, en ninguna circunstancia, se da de forma voluntaria.
La falta de oportunidades, de acceso a derechos, y, muchas veces, las situaciones de violencia que sufren en sus propios hogares y comunidades aumentan la vulnerabilidad de la niñez y la adolescencia frente al reclutamiento.
El reclutamiento vulnera todos sus derechos, pone en riesgo sus vidas y les expone a sufrir otras agresiones como violencia sexual, torturas, lesiones físicas y otras violencias con graves consecuencias físicas y psicológicas, que pueden perdurar hasta su vida adulta.
Hoy, en el Día de las Manos Rojas, nos unimos a diversas organizaciones para exigir que nunca más haya niños, niñas y adolescentes en la guerra.

