POR: Rodolfo Méndez, BOGOTA SOCIAL
El discurso de Trump giró en más del 60% del tiempo, en una apologia manifiesta del papel hegemónico de EEUU en la historia. Sin argumentos concretos ni criterios serios de ningún tipo, planteo la tesis de que con su gobierno comenzará una «nueva edad de oro» de EEUU en la historia.
Nunca se refirió a los temibles problemas y desafíos que enfrentará como: la desmesurada deuda pública, tanto la interior como la exterior; el enorme déficit fiscal; el enorme desbalance de la balanza de pagos en los principales casos; el desmesurado endeudamiento de las tarjetas de crédito, la gigantesca e imparable deuda estudiantil; el imparable endeudamiento hipotecario. No mencionó nada sobre el siniestro problema de la desindustrializacion o el cementerio del «cinturón del óxido» dónde están enterradas y desaparecieron más de 70000 empresas. Ni indicó nada sobre el descenso y caída de la productividad del trabajo o la productividad industrial real. Nada, pero nada en su discurso sobre la mil veces ofrecida reconstrucción de la industria de EEUU. Ni menos sobre el pantano y estancamiento del sistema de salud totalmente privatizado, Nada sobre la crisis inmobiliaria ni sobre la obsolescencia de su obsoleto y envejecido sistema de transporte o la perdida de posiciones estratégicas frente a China.
Lo único estructural mencionado fue su aviso del control de la inflación.
En cambio, amenazas sobre el bloqueo de la frontera con México y la retoma imperial del canal de Panamá.
Nada sobre la amenazante competencia China o el urgente asunto ruso.
En fin un discurso más que todo retórico y mínimamente sustantivo.
Un discurso de entronizacion imperial amenazante contra competidores y enemigos y cero referencia a la amistad universal de los pueblos y las naciones. Un discurso de marcado tinte proteccionista
Una presentación de gran teatro mediático del poder del gran hegemón.

