Con una jornada dedicada a la educación y la reflexión, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) El Salitre se convirtió en el epicentro de la conmemoración del Día del Río Bogotá. Estudiantes, académicos, colectivos ambientales y representantes de entidades distritales se dieron cita para analizar los avances y desafíos que enfrenta el principal eje hídrico de la sabana, reafirmando que su recuperación es una responsabilidad compartida.
La jornada no solo fue un espacio de diálogo, sino un balance técnico sobre la magnitud de los esfuerzos que se están ejecutando. La gerente general, Natasha Avendaño, subrayó la importancia estratégica de estas labores, señalando que «el Río Bogotá es hoy el escenario de una de las apuestas ambientales más ambiciosas de Bogotá y Colombia: su descontaminación y recuperación como ecosistema vital».
Cifras que demuestran el avance La gestión técnica de la PTAR El Salitre ha sido determinante para mejorar la calidad del agua que llega al río. Actualmente, la planta procesa un caudal de 5,53 m³/s, consolidándose como una infraestructura clave para el saneamiento de la capital.
Los resultados operativos registrados entre 2025 y lo corrido de 2026 son contundentes:
Sólidos suspendidos: Se han removido más de 33.932 toneladas, evitando que estos materiales sigan impactando el lecho del río.
Materia orgánica: Se han eliminado más de 42.166 toneladas, un factor crucial para reducir la carga contaminante y oxigenar los procesos biológicos del ecosistema hídrico.
Un llamado a la conciencia ciudadana Más allá de la ingeniería y el tratamiento de aguas, el evento enfatizó que la descontaminación es un proceso integral. La participación de jóvenes y universidades busca fortalecer la conciencia ciudadana, recordando que la salud del Río Bogotá depende también de las prácticas de consumo y disposición de residuos en los hogares y empresas de la ciudad.
El encuentro sirvió como vitrina para demostrar que la apuesta por la recuperación del río es técnica, continua y de gran escala. Con cada tonelada de contaminantes retirada y cada metro cúbico de agua tratado, Bogotá avanza hacia una meta que parecía lejana hace apenas unos años: devolverle la vida a un río que es, sin duda, el corazón ambiental de la sabana.

