Bogotá D.C. — Con el propósito de transformar una realidad históricamente marcada por el silencio, la desinformación y el estigma, Bogotá llevó a cabo este 28 de mayo una nueva Jornada Distrital de Cuidado Menstrual. La cita tuvo lugar en el Parque Las Cruces, en la localidad de Santa Fe, donde se reunieron entidades distritales y organizaciones aliadas para brindar atención integral a mujeres y personas menstruantes, especialmente aquellas en habitabilidad de calle o en riesgo de estarlo.
Durante cuatro horas, el parque se convirtió en un circuito de servicios esenciales. Desde pruebas de VIH y sífilis hasta atención frente a violencias basadas en género, el Distrito desplegó un operativo que incluyó duchas, ropero comunitario y pedagogía sobre salud menstrual. La entrega de implementos de higiene menstrual fue el eje de una jornada que busca posicionar este tema no como un asunto privado, sino como un pilar fundamental de la salud pública y la dignidad humana.
Una estrategia con impacto territorial La apuesta del Distrito ha sido clara: llegar a quienes enfrentan las mayores barreras. Entre marzo de 2025 y febrero de 2026, la Secretaría Distrital de la Mujer logró impactar a 1.222 mujeres a través de 45 encuentros de educación y autocuidado. Esta labor ha sido inclusiva, atendiendo a mujeres migrantes, rurales, cuidadoras, víctimas del conflicto armado, mujeres con discapacidad y aquellas que ejercen actividades sexuales pagadas.
«El cuidado menstrual dejó de ser un secreto para convertirse en una política pública de derechos. Estamos derribando las barreras que por décadas impidieron que las mujeres, en toda su diversidad, accedieran a condiciones mínimas de salud y respeto durante su ciclo», destacaron voceros de la Secretaría Distrital de la Mujer.
Articulación por la garantía de derechos La Jornada Distrital es el resultado de un trabajo mancomunado entre la Secretaría de la Mujer, la Secretaría de Integración Social, la Secretaría de Salud, el IDIPRON y la estrategia Casa de Todas. Esta coordinación interinstitucional permite que la oferta de servicios no sea fragmentada, sino que responda de manera holística a las necesidades de las poblaciones más vulnerables.
Además de la atención directa, la estrategia ha fortalecido la formación de equipos comunitarios y sectores educativos y de salud, capacitando a funcionarios para que comprendan y respondan a las desigualdades que aún rodean la menstruación.
Hacia una ciudad sin estigmas Bogotá avanza hacia un modelo de ciudad incluyente donde la gestión del ciclo menstrual no sea un factor de exclusión social. Con estas jornadas, el Distrito reafirma que garantizar los derechos menstruales es un paso indispensable para la equidad de género. El mensaje es contundente: la menstruación no puede ser motivo de vergüenza ni una carga de pobreza; es un proceso natural que el Estado debe acompañar con servicios dignos y un enfoque de derechos humanos.

