La reestructuración del modelo de bienestar urbano y la asunción del trabajo doméstico no remunerado como una responsabilidad de carácter público marcan un hito en la gestión de las políticas de género en la capital. Al cumplirse seis años de la apertura de la primera Manzana del Cuidado en el sector de Manitas, localidad de Ciudad Bolívar —inaugurada el 27 de octubre de 2020—, la ciudad hace un balance sobre la transformación de una demanda histórica de los movimientos feministas en una red institucional de servicios territoriales.
La trayectoria del Sistema Distrital de Cuidado no surgió como un hecho aislado, sino como el resultado de más de dos décadas de movilización, concertación e incidencia de las organizaciones de mujeres. Desde la construcción del Plan de Igualdad de Oportunidades en 2003 y la posterior creación del Consejo Consultivo de Mujeres en 2007, hasta el impulso para la fundación de la Secretaría Distrital de la Mujer en 2012 y la incorporación del cuidado en el Plan de Ordenamiento Territorial y el Acuerdo Distrital 893 de 2023, la iniciativa ha buscado consolidar un marco normativo que trascienda los periodos de gobierno y garantice la sostenibilidad de la oferta institucional.
Reducción de la carga no remunerada: Cifras de cobertura e impacto territorial
La economía del cuidado en la ciudad, el modelo operativo desplegado a través de 27 Manzanas del Cuidado, Buses del Cuidado, Asistencia Personal y Unidades Operativas reporta indicadores significativos en la redistribución del tiempo de las personas cuidadoras:
- Volumen de atenciones y beneficiarios únicos: Entre el 1 de noviembre de 2020 y el 30 de junio de 2026, los registros consolidados del sistema contabilizan 1.082.670 personas únicas beneficiadas y más de 9,04 millones de atenciones prestadas.
- Liberación efectiva de tiempo: La oferta de servicios de respiro, formación y lavanderías comunitarias reporta aproximadamente 21,21 millones de horas de cuidado no remunerado liberadas, permitiendo que miles de mujeres dediquen tiempo a la educación formal, la inserción laboral o el autocuidado.
- Institucionalización y permanencia en la agenda pública: La proyección de elevar la cobertura a 45 Manzanas del Cuidado hacia el año 2035 dentro del ordenamiento territorial busca garantizar que la infraestructura de cuidado se convierta en un equipamiento urbano tan esencial como las escuelas o los centros de salud.
Retos para la sostenibilidad financiera, la cobertura rural y la corresponsabilidad
El Sistema Distrital de Cuidado exige reconocer la innovación de su diseño institucional para visibilizar el aporte económico de las mujeres, al tiempo que advierte sobre los desafíos estructurales que enfrenta para evitar cuellos de botella en la calidad de la atención.
Para asegurar que el Sistema responda de manera equitativa a las dinámicas socioeconómicas de la ciudad, las administraciones distritales enfrentan prioridades estratégicas:
- Garantía de suficiencia presupuestal: Asegurar la asignación continua de recursos en las partidas distritales y locales para mantener el funcionamiento de los programas de respiro y la contratación de personal especializado sin generar interrupciones en la prestación del servicio.
- Ampliación de la oferta en zonas de difícil acceso: Fortalecer las estrategias itinerantes y los Buses del Cuidado en la ruralidad de localidades como Sumapaz, Usme y Ciudad Bolívar, donde las distancias geográficas dificultan la movilidad de las cuidadoras hacia las Manzanas fijas.
- Promoción de la corresponsabilidad cultural y masculina: Profundizar las acciones pedagógicas de transformación cultural para que la redistribución del trabajo doméstico no dependa únicamente de la oferta estatal, sino de un cambio efectivo en la división del trabajo dentro de los hogares y con la participación del sector privado.

