Asunción, Paraguay — En una noche que quedará grabada en la historia del fútbol femenino continental, la Selección Colombia logró lo impensable: levantarse de la lona para coronarse campeona de la Liga de Naciones. En un duelo vibrante disputado en suelo paraguayo, la ‘Tricolor’ superó una desventaja inicial de tres goles para vencer 4-3 al seleccionado local, demostrando que la fe y el carácter son los sellos distintivos de este equipo.

Una primera mitad para el olvido El inicio del compromiso fue una pesadilla para las dirigidas por el cuerpo técnico nacional. Paraguay salió con determinación y aprovechó los errores defensivos para irse al descanso con una ventaja de tres tantos. El escenario parecía sentenciado: las locales dominaban el ritmo y el marcador, dejando a Colombia contra las cuerdas y con la difícil tarea de buscar una remontada que, en el papel, parecía casi imposible.

El despertar de la garra cafetera Sin embargo, el guion cambió radicalmente en la segunda mitad. Tras el paso por los camerinos, Colombia salió con una actitud renovada, mostrando la «garra» y la agresividad ofensiva que las ha caracterizado en los últimos años. El equipo recuperó la posesión, presionó en campo contrario y comenzó a acortar la distancia en el marcador, contagiando de entusiasmo a toda la afición que seguía el encuentro desde la distancia.

La heroína de la noche El punto de quiebre tuvo nombre propio: Ana María Guzmán. Con una actuación sobresaliente y un despliegue técnico impecable, Guzmán se echó el equipo al hombro. Su aporte fue decisivo para igualar las cargas y, finalmente, sentenciar el 4-3 definitivo que desató la euforia colombiana en Asunción. Con un doblete histórico, Guzmán no solo selló el triunfo, sino que ratificó su posición como una de las figuras emergentes más importantes del balompié femenino.

Con este título de la Liga de Naciones, la Selección Colombia no solo suma un nuevo trofeo a sus vitrinas, sino que confirma su jerarquía en el continente. Las jugadoras regresan al país no solo con la copa, sino con la admiración de todo un pueblo que, tras este cierre de infarto, celebra la capacidad de resiliencia y el talento de un equipo que, bajo ninguna circunstancia, se rinde antes del pitazo final.

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