Bogotá D.C. — En una denuncia que prende las alarmas sobre la seguridad en el transporte público, conductores del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) en el barrio Molinos han expuesto una práctica recurrente y sumamente peligrosa: usuarios que, por impaciencia o falta de cultura, fuerzan la apertura de la puerta trasera del vehículo mientras este se encuentra en movimiento o antes de llegar a la parada.
Un riesgo de accidentes inminente El conductor, quien prefirió mantener su identidad en reserva, relató que esta acción no solo causa daños mecánicos en los sistemas de apertura de los buses, sino que desata una reacción en cadena. Al detectarse una apertura violenta de la puerta trasera, el sistema electrónico de seguridad del SITP activa automáticamente un bloqueo de frenado.
«El bus frena en seco de manera inmediata por protocolo de seguridad. Esto genera que los pasajeros que están de pie salgan disparados hacia adelante, golpeándose contra los tubos, las sillas o cayendo al suelo», explicó el operador. Estas caídas, que a menudo ocurren de forma inesperada, han dejado como saldo personas con contusiones, heridas en el rostro y otros traumas físicos que podrían evitarse.
La falta de cultura, el principal obstáculo Este fenómeno no solo ocurre en la zona de Molinos, pero allí se ha hecho más visible debido a la alta afluencia de pasajeros. Para las autoridades y la misma comunidad, esta conducta refleja una preocupante falta de sentido de pertenencia y de respeto por la seguridad colectiva. La inmediatez por bajar del bus parece prevalecer sobre la integridad física de los demás usuarios, incluidos niños y adultos mayores, quienes son los más vulnerables ante un frenado brusco.
Un llamado a la prevención El llamado de los conductores es a la paciencia y al respeto por las normas básicas del sistema. Forzar una puerta no solo es un acto de vandalismo contra el transporte público —lo cual puede acarrear sanciones legales—, sino que pone en peligro la vida de los ciudadanos.
La administración del sistema recuerda que cada bus cuenta con paraderos definidos y que el uso de los botones de parada es el mecanismo correcto para solicitar el descenso. Mientras los usuarios no tomen conciencia de que un bus no es un vehículo que se pueda detener en cualquier punto y de cualquier forma, los frenazos en seco seguirán siendo una amenaza silenciosa dentro de nuestras vías. La seguridad en el transporte, en últimas, es una responsabilidad que compartimos todos.

