En el corazón de la localidad de Bosa, al suroccidente de Bogotá, una agrupación musical emergente comienza a ganar reconocimiento por su autenticidad, creatividad y compromiso con la cultura local. Se trata de «Y QUE TOCAMOS», un colectivo de jóvenes músicos que, con una propuesta innovadora, está marcando la diferencia en la escena artística de la ciudad.
Formada en 2020, «Y QUE TOCAMOS» surgió como una iniciativa comunitaria con el propósito de dar visibilidad al talento juvenil del sector y crear espacios de expresión artística alternativos a la violencia y la exclusión. Lo que comenzó como un grupo de amigos ensayando en garajes y parques, hoy se consolida como un proyecto musical serio con una identidad sonora propia.
La agrupación fusiona diversos géneros musicales, que van desde el rock, ska y reggae hasta ritmos afrocolombianos, música colombiana y urbana, reflejando así la diversidad cultural de su territorio. Su nombre —«Y QUE TOCAMOS»— no solo hace alusión a la variedad de estilos que interpretan, sino que también desafía con ironía la idea de que la juventud no tiene propuestas culturales valiosas.
«Tocamos lo que sentimos, lo que vivimos en Bosa, lo que pensamos y soñamos. Nuestro nombre es una respuesta y también una invitación: escúcharnos, porque tenemos algo que decir», asegura Diana Vargas, fundadora del grupo.
Además de su propuesta musical, «Y QUE TOCAMOS» se ha comprometido activamente con procesos sociales. Han participado en eventos culturales, ferias juveniles y jornadas comunitarias, usando su música como herramienta de transformación social y expresión ciudadana.
Actualmente, el grupo trabaja en la producción de su primer EP titulado postales, en el marco de la beca MÁS CULTURA LOCAL y que incluirá canciones originales que abordan temáticas como la identidad barrial, la resistencia juvenil, el amor y las luchas cotidianas. También están gestionando una gira por diferentes localidades de Bogotá para llevar su mensaje a más rincones de la ciudad.
El fenómeno de «Y QUE TOCAMOS» demuestra que en los márgenes urbanos también florece el arte y que la juventud de Bosa tiene mucho que aportar a la construcción de una ciudad más diversa, creativa e incluyente.

