En medio del ritmo agitado de la Carrera Séptima, entre el ruido de los carros, las historias de los peatones y el corazón que late fuerte en el centro de Bogotá, hay un trabajo silencioso pero vital que no se detiene. Gracias al esfuerzo constante de los operarios de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, se sigue cuidando uno de los sistemas más importantes —y a menudo invisibles— de nuestra ciudad: el alcantarillado. Mientras muchos avanzamos por la superficie, ellos están allí, asegurando que las redes subterráneas funcionen correctamente, que las aguas fluyan sin obstáculos y que la ciudad respire sin interrupciones. Este trabajo, que no siempre se nota, es clave para prevenir inundaciones, proteger la salud pública y mantener en pie el equilibrio ambiental de Bogotá. Es una labor técnica, sí, pero también profundamente humana. Porque cuidar el alcantarillado es cuidar el bienestar de todos. Y hoy, en la Séptima, esa misión sigue firme, con botas, herramientas y compromiso.

