En Bogotá, el espacio público es mucho más que calles y andenes: es el escenario donde miles de personas construyen su sustento día a día. Por eso, el Instituto para la Economía Social (IPES) ha puesto en marcha nuevos protocolos que buscan transformar la relación entre la ciudad y sus vendedores informales, con dignidad, diálogo y oportunidades reales.
Lo más destacado de este proceso es que no fue impuesto desde un escritorio. Estos protocolos fueron diseñados con la comunidad, escuchando a quienes mejor conocen las dinámicas del comercio informal: sus propios protagonistas. Vendedores y comerciantes participaron activamente en la construcción de una propuesta que no solo ordena el espacio, sino que respeta el derecho al trabajo y promueve el desarrollo social. Se trata de avanzar hacia un orden con sentido social. No se pretende desaparecer al vendedor informal, sino integrarlo en una ciudad más justa, más limpia y más humana. Estos nuevos lineamientos permiten organizar puntos de venta, mejorar condiciones laborales y promover alternativas que beneficien tanto a quienes venden como a quienes transitan y habitan el espacio público. Bogotá está apostando por una transformación donde todos quepan, donde el progreso no excluya y donde las soluciones urbanas se construyan desde el respeto y la participación. Porque una ciudad digna también se mide por la manera en que trata a quienes trabajan desde abajo, desde la calle, desde la vida cotidiana.

