Alameda de la calle 59 sur: entre las basuras y el olvido institucional.

Lo que alguna vez se pensó como un espacio para el encuentro, la caminata, el descanso y la vida comunitaria, hoy se ha convertido en un lugar marcado por la desidia y el abandono. Hablamos de la Alameda de la calle 59 sur en la localidad de Bosa, un corredor que atraviesa varios barrios y que hoy clama por atención urgente.

Lo que más salta a la vista es la acumulación constante de basuras, escombros y residuos de todo tipo, que no solo afectan la imagen del sector, sino que generan riesgos para la salud y el bienestar de quienes viven o transitan por allí. La alameda, pensada para ser un espacio verde, hoy parece más un vertedero a cielo abierto. La falta de mantenimiento, vigilancia y limpieza por parte de la administración local ha hecho que este lugar pierda su función social. Pero el problema va más allá de las basuras. Vecinos y vecinas denuncian la falta de iluminación, la inseguridad en horas de la noche, el deterioro de zonas verdes y andenes, y la ausencia de una política clara para recuperar este tipo de espacios públicos. Lo que debería ser un símbolo de convivencia se ha transformado en un punto de preocupación constante para la comunidad. En medio de este panorama, también hay esperanza: colectivos barriales, líderes comunitarios, madres cabeza de hogar y jóvenes organizados han comenzado a levantar su voz, exigiendo que se escuche al territorio. Desde mingas de limpieza hasta reuniones vecinales, la comunidad ha demostrado que tiene voluntad de cambio, pero necesita respaldo real de las instituciones. La recuperación de la Alameda de la 59 sur no es solo un tema estético o ambiental. Es también una cuestión de dignidad urbana, derecho al espacio público y calidad de vida. Mientras los discursos hablan de inclusión, participación y desarrollo, las realidades locales nos muestran que sin voluntad política y gestión efectiva, las promesas se quedan en el papel.

Los espacios públicos no son de nadie en particular, pero sí son responsabilidad de todos. Hacemos un llamado a la administración local de Bosa a no seguir ignorando estos puntos críticos del territorio, y a responder con acciones concretas que dignifiquen la vida de sus habitantes. Porque un espacio limpio, seguro y vivo, también es un espacio de paz.

 

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