La más reciente edición del Festival del Porro en Montelíbano ha desatado una fuerte polémica entre la comunidad, debido a la falta de organización, la baja participación de bandas y las sospechas de posibles irregularidades en el manejo de los recursos públicos. El evento, promovido como una iniciativa para resaltar la riqueza cultural del municipio, terminó siendo objeto de críticas por su aparente improvisación y falta de impacto real. De las cinco bandas anunciadas para participar, sólo tres se presentaron con su formación completa, mientras que las dos restantes recurrieron a músicos improvisados, dejando entrever una gestión apresurada y poco profesional. Esto, según los asistentes, afectó la calidad del evento y puso en duda el compromiso de la administración municipal con la cultura local. La falta de un concurso de «porro inédito», una tradición esencial en este tipo de festivales, también generó descontento. Los organizadores se limitaron a evaluar únicamente la calidad de las bandas, lo que dejó a muchos asistentes insatisfechos y cuestionando si realmente se buscaba promover el legado musical del porro. El presupuesto oficial del festival habría ascendido a 300 millones de pesos, sin contar los aportes de patrocinadores privados. Sin embargo, las premiaciones fueron notablemente bajas: 5 millones de pesos para el primer lugar, 3 millones para el segundo y 2 millones para el tercero. Además, se han levantado sospechas de posibles irregularidades en la administración de los recursos. Según versiones de participantes, los directores de las bandas habrían firmado recibos por montos superiores al dinero que realmente les fue entregado. Estas acusaciones han despertado el interés de la comunidad, que exige explicaciones claras sobre el destino de los fondos asignados al evento. Más allá de las fallas en el Festival del Porro, los ciudadanos de Montelíbano han expresado su descontento con el enfoque de la administración municipal. Según ellos, el municipio se ha convertido en un lugar de festivales sin obras de impacto real que mejoren la calidad de vida de sus habitantes. “Es importante que la plata de cultura se invierta en fortalecer la verdadera cultura. Necesitamos proyectos como bibliotecas municipales, instrumentos para las escuelas de música y programas que promuevan el talento local. No podemos seguir justificando gastos irregulares con festivales mal organizados”, comentó un ciudadano indignado.
De cara al Festival de Acordeoneros y Compositores, programado para marzo, la comunidad exige cambios significativos en la organización. Los habitantes esperan una participación más diversa, transparente y profesional, que no recaiga siempre en los mismos participantes. Asimismo, se demanda un compromiso real con el fortalecimiento de la cultura local, promoviendo el talento de nuevos artistas y dando a Montelíbano la proyección cultural que merece. El Festival Vallenato en Montelíbano parece más un concierto exclusivo para el alcalde y sus allegados. Aunque se presume de una cartelera con artistas nacionales e internacionales de gran renombre, poco o nada se dice del concurso, que debería ser el verdadero enfoque del evento, ya que en él se resalta y se da valor al talento local y regional. No se puede negar que la cartelera de artistas para las noches del festival es destacada. Según ha informado el jefe de prensa de la Alcaldía, Robert Ledesma Zabaleta, estarán presentes Churo Díaz, Iván Villazón, Diego Daza, Maelo Ruiz, entre otros. Sin embargo, surge una pregunta fundamental: si el festival es de Montelíbano, ¿dónde está la lista de los artistas del municipio que se presentarán? ¿Cuánto se les va a pagar?
Es preocupante que la atención esté centrada en los grandes nombres y no en brindar una plataforma adecuada para los artistas locales. No se trata de darles «una vainita», como expresó Robert Ledesma, sino de ofrecerles una oportunidad real para mostrar su talento y proyectarse en la escena musical. Este debería ser el principal propósito del festival.
El manejo de los recursos destinados al Festival del Porro y otros eventos similares deja muchas preguntas que las autoridades locales deben responder. La comunidad insiste en que la cultura no debe ser un pretexto para justificar gastos irregulares, sino una prioridad estructural que fomente el desarrollo y la identidad del municipio. Montelíbano tiene el potencial de ser un referente cultural en la región Caribe, pero para ello, es indispensable una gestión transparente y comprometida que haga de los festivales una verdadera celebración de la cultura, y no una oportunidad para la polémica.


[…] Festival del Porro bajo la lupa por cuestionada organización y posible mal manejo de recursos. […]