La captura y el cautiverio de animales como guacamayas y monos, una tradición en algunas familias, pone en riesgo su vida, altera los ecosistemas y contribuye a la extinción. En 2023, las corporaciones ambientales rescataron y atendieron más de 41 mil animales víctimas del tráfico ilegal, contribuyendo a su recuperación.
“Nuestra fauna silvestre no es ‘patrimonio familiar’, hacen parte del patrimonio común de todos los colombianos frente a lo cual tenemos el derecho y el deber de proteger y preservar. Deben permanecer libres en su hábitat donde cumplen roles importantes para el equilibrio natural”. Así pidió Yesid González Duque, director ejecutivo de ASOCARS (la entidad que reúne a las corporaciones ambientales del país) que las familias colombianas se abstengan de entregar como regalo en esta Navidad a fauna silvestre.
Se trata de algo que fue tradición en algunas familias colombianas durante las festividades navideñas, donde animales de la fauna silvestre, como guacamayas, loros o monos, eran capturados y entregados como obsequios. Aves, mamíferos, reptiles y anfibios son víctimas usuales.
Sin embargo, esta práctica pone en riesgo la vida de las especies, altera sus ecosistemas y contribuye a su extinción. “Cortarles las alas, enseñarles a hablar y cambiar sus hábitos alimenticios se constituyen en maltrato animal, ocasionando una amenaza directa contra el equilibrio de los ecosistemas naturales del país”, señalan.

