La igualdad salarial entre hombres y mujeres continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado laboral colombiano. Aunque en los últimos años se han registrado avances importantes en algunos niveles de formación académica, las diferencias en los ingresos siguen presentes y, en determinados casos, incluso se han ampliado.

Las cifras consolidadas para 2025 muestran un panorama con claros contrastes: mientras algunos grupos educativos registran una reducción significativa en la distancia salarial, otros evidencian que el acceso a la educación, por sí solo, todavía no elimina las desigualdades económicas entre mujeres y hombres.

El análisis también confirma una realidad ampliamente discutida por economistas y especialistas en mercado laboral: la brecha salarial responde a múltiples factores y no únicamente al nivel de formación académica.

La mayor desigualdad sigue afectando a quienes tienen menor nivel educativo

Los datos muestran que la brecha salarial más amplia continúa concentrándose entre las personas que no cuentan con ningún nivel educativo.

En 2025, las mujeres en esta condición registraron un ingreso mensual promedio de 854.741 pesos, mientras que los hombres alcanzaron 1.228.005 pesos, una diferencia del 44 % a favor de ellos.

Aunque la distancia continúa siendo considerable, el comportamiento refleja un avance respecto a 2021, cuando la diferencia alcanzaba el 55 %. Esto significa una reducción de 11 puntos porcentuales en cinco años, la mayor disminución registrada entre todos los niveles educativos.

El resultado sugiere una mejora relativa en las condiciones económicas de este grupo poblacional, aunque también evidencia que las mujeres con menor acceso a la educación siguen enfrentando las mayores barreras para acceder a ingresos similares a los de los hombres.

La educación universitaria reduce la distancia, pero no elimina la desigualdad

Uno de los avances más relevantes se observa entre quienes cuentan con formación universitaria.

En 2021, una mujer con título profesional percibía un ingreso mensual promedio de 2.757.073 pesos, frente a 3.721.719 pesos de los hombres, una diferencia equivalente al 35 %.

Cinco años después, el panorama muestra una reducción importante.

En 2025, las mujeres profesionales alcanzaron un ingreso promedio de 3.649.000 pesos, mientras que los hombres registraron 4.560.277 pesos.

La brecha descendió al 25 %, es decir, diez puntos porcentuales menos que hace cinco años.

Aunque el comportamiento refleja avances hacia una mayor equidad, las cifras también demuestran que obtener un título universitario continúa sin garantizar igualdad salarial entre hombres y mujeres.

La menor diferencia se registra en la formación técnica y tecnológica

Entre todos los niveles educativos analizados, quienes cuentan con educación técnica profesional y tecnológica presentan la menor brecha salarial.

En 2025, las mujeres con esta formación obtuvieron ingresos promedio de 1.966.985 pesos, mientras que los hombres alcanzaron 2.351.786 pesos.

La diferencia equivale al 20 %, convirtiéndose en la distancia más reducida del conjunto de niveles educativos evaluados.

Este comportamiento podría estar relacionado con características propias del mercado laboral técnico y tecnológico, donde existen escalas salariales más estandarizadas y procesos de contratación que, en algunos sectores, reducen parcialmente las diferencias de remuneración.

Los estudios de posgrado tampoco eliminan la brecha

La percepción común de que una mayor formación académica garantiza igualdad salarial tampoco encuentra respaldo absoluto en las cifras.

En el nivel de posgrado, las mujeres alcanzaron en 2025 un ingreso promedio de 7.184.626 pesos, mientras que los hombres registraron 8.906.130 pesos.

La diferencia corresponde al 24 %, una cifra inferior a otros niveles educativos, pero que continúa evidenciando una brecha significativa incluso entre trabajadores altamente calificados.

Este comportamiento plantea interrogantes sobre factores distintos a la formación académica, como el acceso a cargos directivos, las oportunidades de ascenso, la negociación salarial y la distribución de responsabilidades familiares.

La brecha aumentó en algunos niveles educativos

Uno de los aspectos más llamativos del análisis es que no todos los indicadores evolucionaron positivamente.

En los niveles de educación básica primaria y básica secundaria, la diferencia salarial entre hombres y mujeres aumentó durante los últimos cinco años.

En educación básica primaria, la brecha pasó del 36 % en 2021 al 39 % en 2025.

Las mujeres con este nivel educativo registraron inicialmente ingresos promedio de 758.926 pesos, frente a 1.034.811 pesos de los hombres. Cinco años después, la diferencia porcentual se amplió.

Un comportamiento similar ocurrió en la educación básica secundaria.

En 2021, las mujeres obtenían ingresos promedio de 744.767 pesos, mientras que los hombres alcanzaban 967.135 pesos, una diferencia del 30 %.

En 2025, la brecha aumentó ligeramente hasta el 31 %, reflejando que este segmento continúa enfrentando obstáculos para reducir las desigualdades salariales.

Una problemática con múltiples causas

Especialistas en economía laboral coinciden en que la brecha salarial responde a diversos factores que van más allá del nivel educativo.

Entre ellos suelen mencionarse la segregación ocupacional, la concentración de mujeres en sectores tradicionalmente menos remunerados, las interrupciones laborales asociadas al cuidado del hogar, las dificultades para acceder a cargos directivos y las diferencias en oportunidades de ascenso.

A esto se suman elementos culturales que, aunque han mostrado cambios progresivos, todavía influyen en la distribución de responsabilidades familiares y en la participación de las mujeres en determinados sectores económicos.

Más educación, pero también más igualdad

Los datos muestran que ampliar el acceso a la educación continúa siendo una herramienta fundamental para mejorar los ingresos de la población.

Sin embargo, las cifras también evidencian que alcanzar mayores niveles de formación no garantiza automáticamente igualdad salarial.

Reducir las diferencias económicas requiere políticas integrales que promuevan igualdad de oportunidades, transparencia en los procesos de contratación, equidad en la remuneración, conciliación entre la vida laboral y familiar y mayores posibilidades de liderazgo para las mujeres.

Un avance que aún resulta insuficiente

El comportamiento de la brecha salarial entre 2021 y 2025 permite identificar avances importantes en varios niveles educativos, especialmente entre quienes no tienen formación académica y quienes cuentan con estudios universitarios.

No obstante, el hecho de que todas las categorías educativas continúen registrando diferencias de ingresos a favor de los hombres demuestra que la equidad salarial sigue siendo un objetivo pendiente.

Más allá de las cifras, el desafío consiste en construir un mercado laboral donde el salario responda a las capacidades, la experiencia y el desempeño de cada persona, sin que el género continúe siendo un factor que determine cuánto puede ganar un trabajador con el mismo nivel de formación y responsabilidades.