En el corazón de la exuberante región de Nariño, un plato se erige como un verdadero emblema de su identidad cultural y culinaria: el cuy. Conocido también como cobayo o conejillo de indias, este manjar trasciende la mera degustación para convertirse en un poderoso vínculo con las raíces prehispánicas y las tradiciones ancestrales que han forjado el espíritu del pueblo nariñense. En ciudades como Pasto, Ipiales y Túquerres, el cuy no es solo una delicia para el paladar, sino una pieza viva de la historia y el legado andino.
Desde tiempos inmemoriales, mucho antes de la llegada de los conquistadores, las comunidades indígenas de los Andes criaban cuyes en sus hogares. Estos pequeños animales no eran mascotas, sino una fuente vital de proteína, esencial para la subsistencia de los pueblos. Con el paso de los siglos, su consumo evolucionó, adquiriendo un carácter sagrado y ceremonial. El cuy comenzó a reservarse para ocasiones de gran importancia: festividades familiares, celebraciones religiosas, visitas de honor y las más arraigadas tradiciones que marcaban el calendario social y espiritual de estas civilizaciones.
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El Arte y Sabor del Cuy Nariñense Actual
Hoy en día, el cuy asado o frito es una verdadera estrella de la mesa nariñense, un plato que deleita a propios y extraños. Su preparación es un arte que demanda paciencia y maestría: el cuy se adoba meticulosamente con una selección de hierbas aromáticas locales, para luego ser asado lentamente hasta alcanzar una piel perfectamente crocante y una carne jugosa. Se sirve tradicionalmente acompañado de papas cocidas, maíz tostado, un toque de ají picante y una fresca ensalada, creando una sinfonía de sabores y texturas que encapsula la esencia del paladar andino.
Tal es su fama que Nariño se ha convertido en un destino predilecto para los amantes de la gastronomía, muchos de los cuales viajan específicamente para experimentar el sabor inigualable del cuy. Este plato no solo satisface el apetito, sino que también forma parte integral de las rutas gastronómicas que la región ha diseñado para promover su riqueza culinaria y cultural, invitando a los visitantes a un viaje a través de los sentidos y la historia.
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