Bosa: Entre la Memoria de la Despensa Agrícola y el Reto de la Identidad Muisca.

El Legado de la Despensa Agrícola 🌽

Bosa, cuya historia se remonta mucho antes de la aspiración fallida de Bogotá de ser erigida Distrito Especial en 1946, fue una joya rural y la despensa cercana de la capital. En sus mejores épocas, este territorio no solo albergó a gentes pujantes y trabajadoras, sino que también era un vergel. Se recuerda con nostalgia la época en que Bosa producía hasta 20 toneladas de legumbres.

Las extensas tierras que hoy conforman barrios densamente poblados como Brasil, Brasilia, Holanda, Anhelo, Santafé, Santa Bárbara, y la Ciudadela El Porvenir, eran antes sembraderos y potreros donde pastaba el ganado y se cosechaban papa, cebolla, cilantro, lechuga, espinaca y repollo. Era paso obligado para los tradicionales paseos de olla a orillas del río Tunjuelo y del río Bogotá.

Esos tiempos de fertilidad quedaron en la historia, obligando a las nuevas generaciones —los hijos Neuta Cobos— a «rebuscarse la vida como soldadores o vendedores», en una realidad urbana que contrasta drásticamente con la vida campesina de sus ancestros.


Bosa Hoy: Desarrollo Urbano y Desafíos 💧🏗️

Actualmente, Bosa está a punto de celebrar sus bodas de oro como localidad (cumplirá 50 años en los próximos meses), y muestra un avance significativo en infraestructura:

  • Agua Potable: La localidad está cerca de alcanzar la cobertura total de agua potable para todos sus habitantes.
  • Alcantarillado: Cuenta con un 95,5% de cobertura de alcantarillado sanitario y un 90,5% de pluvial.
  • Educación: Dispone de 38 colegios públicos y 191 privados, atendiendo a 102.388 niños y jóvenes.
  • Vialidad: El fondo local ejecuta actualmente obras viales por 5.768 millones de pesos.

Sin embargo, este desarrollo ha traído consigo los desafíos del crecimiento no planificado, manifestado en los lodazales que históricamente se formaban en invierno, que dificultaban el transporte urbano, y los polvaderales del verano.


El Olvido de la Raíz Muisca y el Clamor por la Memoria 😔

La reflexión más dolorosa se centra en la indiferencia hacia el patrimonio cultural y la ascendencia indígena. El nombre mismo de Bosa proviene de la cultura Muisca, una herencia que hoy parece estar rezagada en un resguardo indígena «condenado a su extinción».

El autor lamenta el olvido de las costumbres, las tradiciones y hasta los nombres de las bebidas ancestrales Muiscas, y critica duramente:

«Cuesta trabajo creer que aun los mismos que habitamos esta bella localidad tengamos tanta indiferencia con nuestro patrimonio cultural y con nuestra ascendencia indígena que nos une sin importar de donde provengamos…»

La preocupación se extiende más allá de la localidad, señalando que ni la administración distrital, departamental, ni nacional se han preocupado por la conservación de esta riqueza cultural. Se invoca a figuras ancestrales como Bochica, Bachué o Chiminigagua, con la certeza de que su regreso sería de tristeza al ver el olvido de la cultura que fundamenta el nombre de Bosa, «la grande, la gloriosa, e inmortal».

memoria nacional, citando la necesidad urgente de reclamar la riqueza y la fertilidad de esta tierra antes de que «se lo terminen de robar los que no son de aquí y antes que dejen nuestro país convertido en un gigantesco desierto».

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