Así lo revela un reciente estudio, cuyos hallazgos fueron publicados en una destacada revista científica. Durante más de una década, los tres satélites de la misión Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA) han actuado como nuestros ojos en el cielo, midiendo con una precisión sin precedentes la dinámica de este campo magnético terrestre. Sus once años de datos ininterrumpidos, recopilados entre 2014 y 2025, ofrecen una visión detallada de cómo este escudo invisible se ha reconfigurado.
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Los hallazgos son, cuanto menos, reveladores: se han registrado variaciones significativas tanto en la intensidad como en la extensión de varias regiones críticas. Particularmente llamativo es lo que ocurre en el Atlántico Sur, una zona donde el campo magnético ya es intrínsecamente más débil. Conocida como la Anomalía del Atlántico Sur (SAA), esta región ha experimentado una expansión considerable, cubriendo un 0.9 por ciento más de la superficie terrestre.
Además de su crecimiento en extensión, la Anomalía del Atlántico Sur ha mostrado un debilitamiento progresivo en su intensidad. La intensidad mínima del campo magnético en esta zona ha descendido de 22,430 a 22,094 nanoTeslas, un indicativo claro de que esta ‘brecha’ en nuestro escudo protector se está volviendo aún más pronunciada. Estos cambios, aunque graduales, son cruciales para entender la geodinámica de nuestro planeta y sus implicaciones para la tecnología y la vida en la Tierra. El monitoreo continuo a través de misiones como Swarm es esencial para seguir desentrañando los misterios de nuestro campo magnético y anticipar cómo este guardián invisible seguirá evolucionando en el futuro.
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