Con motivo del Día Mundial de las Ballenas y Delfines, la Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Lena Estrada Añokazi, exhorta a la ciudadanía, comunidades costeras, sector turístico y entidades gubernamentales a intensificar los esfuerzos para la preservación de estas emblemáticas especies marinas que habitan y migran por nuestros océanos.

Ballenas y delfines actúan como bioindicadores de la salud oceánica. Su conservación es crucial no solo para la salud de los ecosistemas marinos, sino también para el bienestar de las comunidades costeras cuya subsistencia depende de la pesca sostenible y el turismo.              Su función ecológica incluye largas migraciones entre zonas de alimentación y reproducción, transportando nutrientes entre diferentes áreas y beneficiando así a los ecosistemas que recorren.

Colombia, país megadiverso, se distingue por ser ruta y refugio de diversas especies de cetáceos, como la ballena yubarta. Anualmente, esta especie viaja miles de kilómetros desde la Antártida hasta el Pacífico colombiano, transitando por áreas protegidas como el Distrito Nacional de Manejo Integrado Cabo Manglares, el Parque Nacional Natural Utría, el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga y el Parque Nacional Natural Gorgona para reproducirse y criar a sus ballenatos. Esta migración posiciona a Colombia como un territorio clave para su protección.

En consonancia con los compromisos internacionales y las acciones nacionales, el Ministerio de Ambiente continúa robusteciendo estrategias de educación ambiental, la formación de redes locales para la respuesta a varamientos y desenmallamientos, y el fomento de la observación responsable de cetáceos. Este trabajo se realiza en colaboración con las Corporaciones Autónomas Regionales y organismos internacionales de cooperación.

Ante el incremento de eventos de enmallamiento de estos animales, principalmente por redes de pesca, es fundamental destacar las acciones adecuadas y las que deben evitarse:

Acciones recomendadas:

  • Reportar el incidente a las autoridades ambientales y demás entidades competentes de su jurisdicción (Corporaciones Autónomas Regionales, Capitanías de puerto).
  • Documentar la situación con evidencia audiovisual desde una distancia y posición seguras (videos, fotos).
  • Desde una embarcación, mantener una distancia mínima de 100 metros, navegando a 45° detrás del animal para no obstaculizar su desplazamiento.

Acciones a evitar:

  • Ingresar al agua: las ballenas son animales poderosos y la interacción sin la capacitación y equipo adecuados representa un riesgo significativo.

Este 23 de julio, el Ministerio invita a la reflexión sobre el impacto de nuestras acciones en los océanos y a la adopción de prácticas seguras y responsables que aseguren la coexistencia armónica entre el ser humano y la vida marina.

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