En un gesto claro de compromiso con la protección social y el cuidado de las personas más vulnerables, la localidad de Bosa ha fortalecido su Red de Cuidado Transitorio Día/Noche para adultos mayores habitantes de calle o en riesgo de estarlo. Para el año 2025, esta red incrementó su capacidad de atención en un 36 %, pasando de 262 a 357 cupos disponibles, un avance significativo que responde a una necesidad sentida en el territorio.
Una respuesta concreta a una realidad silenciosa: Bosa, una de las localidades más densamente pobladas de Bogotá, enfrenta múltiples desafíos sociales, entre ellos el crecimiento de la población en condición de calle, particularmente adultos mayores que carecen de redes de apoyo, vivienda estable o acceso regular a servicios básicos. Este fenómeno, aunque a menudo invisible, tiene consecuencias graves para la salud física y mental de quienes lo viven. La ampliación de cupos en la Red de Cuidado Transitorio busca precisamente ofrecer una alternativa digna, segura y humanizada a personas que se encuentran en situación de abandono, exclusión o precariedad extrema. Estos espacios funcionan como refugios temporales donde los beneficiarios pueden acceder a alimentación, descanso, aseo personal, acompañamiento psicosocial y atención básica en salud.
Más que cupos: un modelo de cuidado integral: Los servicios ofrecidos por la Red Día/Noche van más allá de un alojamiento momentáneo. Se trata de un modelo de atención centrado en la persona, que reconoce las trayectorias de vida de cada usuario y busca reestablecer vínculos familiares, comunitarios e institucionales. También se promueve el acceso a programas de salud mental, orientación jurídica, oportunidades de formación y rutas para una posible reintegración social. Con el aumento de cupos, no solo se incrementa la cobertura, sino que se amplía la capacidad del sistema para brindar una atención más personalizada y eficaz. Esto implica una mayor disponibilidad de profesionales, espacios más adecuados y estrategias adaptadas a las condiciones específicas de los adultos mayores, quienes suelen presentar condiciones de salud complejas, deterioro físico o enfermedades crónicas.
Un logro en el marco de las políticas de cuidado: Esta ampliación se enmarca en las apuestas distritales por consolidar un sistema de cuidado robusto e incluyente, que priorice a quienes históricamente han sido marginados del desarrollo urbano. La Red de Cuidado Transitorio es un componente esencial de este sistema, ya que permite responder de manera inmediata a situaciones de vulnerabilidad extrema y, al mismo tiempo, construir procesos de acompañamiento a mediano y largo plazo. En el caso específico de Bosa, la ampliación también representa un reconocimiento al trabajo articulado entre las instituciones locales, las organizaciones sociales y las redes comunitarias que han impulsado históricamente la atención a poblaciones excluidas. Es una señal de que, cuando hay voluntad política y acción coordinada, se pueden lograr avances concretos en el bienestar colectivo.
Retos y perspectivas: Aunque el incremento de cupos es un paso importante, la atención a personas mayores en situación de calle sigue siendo un reto estructural. Muchas veces, la calle no es solo un lugar físico, sino una experiencia acumulada de abandono, violencia, soledad y exclusión. Por eso, el desafío no es solo abrir más camas, sino construir más puentes hacia la dignidad, la estabilidad y el reconocimiento de derechos. La sostenibilidad de la Red dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas realidades sociales, garantizar calidad en el servicio, y mantener canales activos de seguimiento y acompañamiento. También será clave fortalecer la participación de la comunidad y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de no estigmatizar a quienes han vivido procesos difíciles y necesitan una nueva oportunidad.
Cuidar es una responsabilidad compartida: Con esta ampliación, Bosa da un paso firme hacia un modelo de ciudad más humana, donde el cuidado de los adultos mayores en situación de vulnerabilidad se asume como un deber colectivo. La Red de Cuidado Transitorio Día/Noche no solo ofrece techo y comida: ofrece esperanza, atención y un camino posible para quienes habían perdido todo. En una sociedad que envejece y enfrenta crecientes desigualdades, acciones como esta no son gestos asistencialistas, sino apuestas profundas por la justicia social y la protección de la vida. Porque cuidar no es solo un acto de compasión: es una política pública que transforma realidades.

