El secreto detrás del desbloqueo: Un pacto histórico con la comunidad Muisca
Durante décadas, los habitantes de Soacha y el sur de Bogotá han vivido atrapados en un laberinto de cemento y trancones interminables que parecen no tener fin. Sin embargo, lo que durante años fue una promesa estancada en el papel, finalmente ha dado un giro radical. La firma del convenio para la construcción del Puente Tibanica marca un antes y un después en la movilidad regional, desbloqueando finalmente una de las obras de infraestructura más esperadas de la última década en el país.
Lo que muchos ciudadanos desconocen es que el verdadero motor que permitió este avance no fue solo el presupuesto asignado, sino un intenso proceso de diálogo social. Tras más de 45 mesas de trabajo y concertación, se logró un acuerdo fundamental con la comunidad indígena Muisca de Bosa. Este consenso era el eslabón perdido para garantizar el respeto al territorio y la protección del entorno, permitiendo que ahora sí se abran las puertas a la licitación pública que pondrá las máquinas a trabajar en el terreno.
¿Cómo será el megaproyecto que conectará a Bosa con Soacha?
El Puente Tibanica no es simplemente una estructura de concreto; está diseñado para ser el pulmón vial que el sur de la capital colombiana necesitaba con urgencia. Con una extensión de 87 metros de longitud y una impresionante amplitud de 50 metros, esta obra está proyectada para soportar el flujo masivo de vehículos que hoy colapsan la Autopista Sur. La infraestructura contará con cuatro carriles de circulación, dos por cada sentido, además de amplias zonas para peatones y ciclistas, asegurando que la movilidad sea inclusiva y moderna.
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La conexión estratégica es el punto fuerte de este proyecto: unirá de forma directa la Avenida Ciudad de Cali, en el sector de Bosa, con la Avenida Terreros en el municipio de Soacha. Esto significa que miles de conductores y usuarios del transporte público podrán evitar el paso obligado por el tradicional ‘embudo’ de la Autopista Sur, lo que se traduce en un ahorro estimado de hasta 40 minutos en los desplazamientos diarios de ida y vuelta.
Una solución integral: Más allá de un simple puente elevado
El proyecto es ambicioso y contempla una transformación total de la zona de influencia. No se trata solo de elevar una estructura sobre el humedal, sino de crear un sistema vial eficiente. El plan incluye una nueva intersección semaforizada y la ampliación de la Avenida Terreros en territorio soachuno para recibir el flujo vehicular sin contratiempos. La ingeniería detrás de esta obra busca eliminar los temidos cuellos de botella mediante retornos ágiles y accesos optimizados que garanticen una velocidad constante.
- 87 metros de longitud total de la estructura principal.
- 4 carriles vehiculares de alta capacidad.
- Zonas exclusivas para ciclorrutas y tránsito peatonal seguro.
- Conexión directa entre la Av. Ciudad de Cali y la Av. Terreros.
- Reducción significativa de la carga vehicular en la Autopista Sur.
Con la firma ya estampada en el documento oficial, el cronograma avanza hacia la fase de licitación. La expectativa es alta, pues el impacto económico y social para la región metropolitana es incalculable. El Puente Tibanica promete devolverle el tiempo a las familias que hoy lo pierden en el tráfico, convirtiéndose en el símbolo de una nueva era de conectividad entre Bogotá y su vecino más cercano.
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