En Colombia, cada año se reportan decenas de asesinatos contra líderes y lideresas sociales. Aunque las cifras estremecen —más de 150 casos al año en promedio en los últimos tiempos—, lo que no se ha logrado eliminar es la fuerza de sus voces ni el valor de sus luchas.
Son líderes campesinos, defensores del territorio, promotores de los derechos humanos, jóvenes, mujeres y comunidades indígenas y afrodescendientes quienes, a pesar de las amenazas, siguen trabajando por el bienestar colectivo, por la justicia y por la paz en los territorios. Matar a un líder social no borra una causa. Silenciar una voz no apaga el eco de una comunidad. Por el contrario, cada intento de intimidación ha encendido nuevas luchas y ha despertado más conciencia ciudadana. En Colombia no muere la lucha social. Y aunque la violencia pretenda desangrar la democracia, es la resistencia, la organización y la solidaridad de los pueblos lo que mantiene viva la esperanza. Defender la vida de quienes luchan por los demás, es defendernos a todos.


[…] En Colombia no muere la lucha social: líderes y lideresas siguen de pie. […]