En una medida sin precedentes, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, junto al registrador nacional, Hernán Penagos, y la cúpula de la Fuerza Pública, instalaron oficialmente el Puesto de Mando Unificado (PMU) para la segunda vuelta presidencial. Esta acción, efectuada cinco días antes de la jornada electoral, marca un hito en la historia reciente del país, al adelantar el mecanismo de monitoreo y seguimiento del proceso democrático.
La instalación del PMU busca coordinar de manera exhaustiva las operaciones de seguridad y logística en todo el territorio nacional, garantizando que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto en condiciones de paz y normalidad. La presencia de las máximas autoridades militares y electorales en este espacio subraya la prioridad que el Estado le ha otorgado a la transparencia y la protección del proceso ante los posibles riesgos identificados en la recta final de la campaña.
«Esta instalación inédita responde a la necesidad de blindar cada etapa del proceso electoral frente a cualquier eventualidad», señalaron fuentes oficiales tras la puesta en marcha de esta central de mando. El PMU funcionará de manera permanente, centralizando la información de inteligencia, vigilancia y respuesta rápida ante cualquier alteración del orden público que pueda comprometer la jornada.
Con este despliegue preventivo, el Gobierno busca enviar un mensaje de confianza a la ciudadanía y asegurar que la logística electoral —bajo la vigilancia de la Registraduría— cuente con el respaldo absoluto de la Fuerza Pública. La activación anticipada de este mecanismo permite un despliegue táctico más preciso, con el objetivo de cubrir tanto zonas urbanas como rurales, mitigando los focos de tensión que han marcado los últimos días de la contienda.

