Colombia ha puesto en marcha un plan audaz y controvertido para frenar la alarmante expansión de los hipopótamos, calificados como una seria amenaza ecológica. Tras años de inacción, el Ministerio de Ambiente ha destinado una inversión millonaria de 7.200 millones de pesos a esta estrategia integral.Anunciada en Bogotá el 13 de abril de 2026, esta medida inédita oficializa por primera vez un protocolo técnico de eutanasia para estos animales. Una decisión drástica, pero fundamentada en evidencia científica, que busca proteger la biodiversidad nativa y salvaguardar a las comunidades.
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La Amenaza Invasora Que Nadie Vio Venir
Declarados especie exótica invasora en 2022, los hipopótamos han proliferado sin control desde su introducción ilegal en los años 80. Su población actual, que ya supera los 200 individuos, podría dispararse a 1.000 para 2035, amenazando gravemente ecosistemas y especies nativas como el manatí.La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, recalcó la urgencia de la situación. «Para reducir la población de hipopótamos hay dos caminos: la translocación y la eutanasia», afirmó, señalando que esta última es una medida técnica exigida por la ciencia cuando la reubicación no es posible.

¿Por Qué la Eutanasia es la Única Salida?
A pesar de los intensos esfuerzos diplomáticos, la reubicación de hipopótamos a otros países ha resultado ser inviable. Barreras legales, técnicas y presupuestarias han frenado los intentos con naciones como México, Filipinas, India y Sudáfrica, dejando a Colombia sin alternativas de translocación masiva.La población colombiana de hipopótamos, descendiente de solo cuatro individuos, sufre de baja diversidad genética y deformaciones por endogamia. Sumado a los altísimos costos y la capacidad limitada de los zoológicos globales, la translocación se vuelve una solución inviable y extremadamente cara.
El Protocolo: Eutanasia Digna y Controlada
El Ministerio de Ambiente ha desarrollado un protocolo técnico de eutanasia que asegura los más altos estándares de bienestar animal. Este protocolo contempla modalidades química y física, garantizando una disposición final humanitaria y la protección de los recursos hídricos y acuíferos.La eutanasia química implica el aislamiento, sedación y administración de medicamentos, mientras que la física se reserva para casos donde la primera no es viable logísticamente. Este enfoque riguroso busca minimizar el sufrimiento y asegurar la trazabilidad completa del proceso.
Más Allá de la Eutanasia: Otras Estrategias en Marcha
Más allá de la eutanasia, el plan también considera el confinamiento físico y la esterilización de algunos individuos. No obstante, estas opciones presentan desafíos logísticos y económicos considerables, como la necesidad de infraestructuras robustas y los altos costos de esterilizar animales de gran tamaño.Corporaciones autónomas regionales como Cornare, Corantioquia, Corpoboyacá y CAS serán las encargadas de implementar estas acciones en las zonas más afectadas. Se espera que, con estos recursos y protocolos, se logre reducir la población en al menos 33 especímenes por año, logrando así inclinar la curva de crecimiento.
Un Cronograma de Acción Urgente
El Ministerio ha establecido una hoja de ruta clara para el año 2026. Esta incluye la publicación de lineamientos y protocolos para el 13 de abril, la firma de convenios con las CAR para el 15 de junio y la implementación de las medidas a partir del segundo semestre.Cada corporación deberá realizar un monitoreo biológico constante y entregar informes mensuales detallados. Este plan marca un antes y un después en la gestión de especies invasoras en Colombia, buscando proteger la riqueza natural del país con decisiones valientes y basadas estrictamente en la ciencia.
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