La Policía boliviana ha asestado un golpe demoledor al crimen organizado, capturando a Jorge Isaac Campas Jiménez, alias «Mapaya», el temido líder de la organización criminal «Los Espartanos». La detención tuvo lugar en Paurito, a solo 30 kilómetros de Santa Cruz, en un operativo que mantuvo en vilo a las autoridades. El arresto no fue sencillo; las fuerzas del orden se enfrentaron a un intercambio de disparos que, milagrosamente, no dejó heridos, según confirmaron fuentes de la Policía Nacional de Bolivia. Este suceso marca un antes y un después en la lucha contra las redes delictivas transnacionales.
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«Alias Mapaya», considerado uno de los cabecillas criminales más peligrosos de Colombia, fue aprehendido junto a otros doce individuos en una audaz intervención policial. Su captura representa la desarticulación de una célula importante de «Los Espartanos» que operaba en la región.
Sobre él pesaban graves acusaciones, incluyendo homicidio, extorsión y porte ilegal de armas. «Mapaya» había logrado evadir la justicia en 2021, fugándose de una medida de casa por cárcel y huyendo del país, lo que llevó a las autoridades colombianas a ofrecer una cuantiosa recompensa por su paradero. Los agentes irrumpieron en una propiedad donde, según la Policía boliviana, se celebraba una reunión con once colombianos y dos bolivianos. La sorpresa se convirtió en tensión cuando los sospechosos respondieron con fuego a la llegada de los uniformados.

El coronel David Gómez, comandante departamental de la Policía de Santa Cruz, describió el momento crítico: «Cuando ingresamos al lugar, estos señores empezaron a disparar a nuestros efectivos policiales». Afortunadamente, la rápida y profesional respuesta evitó una tragedia. A pesar del tiroteo, nadie resultó herido. Los detenidos fueron desarmados y se les incautaron tres armas de fuego, incluyendo pistolas de calibre nueve milímetros. Las autoridades bolivianas ahora investigan si alguno de los capturados utilizaba identidades falsas, lo que podría agravar sus cargos. Todos los implicados fueron trasladados a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), donde enfrentarán cargos por organización criminal y porte ilegal de armas. Este operativo es un testimonio del compromiso de la Policía en desmantelar las estructuras delictivas.

El coronel Gómez enfatizó la importancia de la operación: «Este es un trabajo arduo que ha realizado la Policía con la finalidad de poder desarticular las organizaciones criminales que quieren operar en la ciudad de Santa Cruz». Calificó a Campas Jiménez como «un sujeto altamente peligroso» vinculado directamente a «Los Espartanos».
La Escalofriante Trayectoria Criminal de «Mapaya»
El historial delictivo de «Mapaya» en Colombia es extenso y alarmante, según reportan las autoridades. Su carrera en el bajo mundo comenzó en el grupo narcoparamilitar «La Empresa», donde inicialmente se dedicó al cobro de extorsiones. Con el tiempo, su implicación escaló hacia el sicariato, hasta que finalmente asumió el liderazgo de «Los Espartanos», consolidándose como una figura central en el engranaje criminal. Su ascenso fue meteórico y brutal.

En 2017, fue detenido y se le concedió la medida de casa por cárcel, un beneficio que aprovechó para fugarse en 2021. Tras su huida del país, sus hombres desataron una sangrienta guerra territorial con «Los Shottas» por el control de las actividades ilícitas en Buenaventura. Incluso desde el extranjero, «Mapaya» intentó negociar su retorno a Colombia, buscando beneficios jurídicos. Este detalle revela la audacia del criminal y la complejidad de su red de influencia. Hace un año, la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, ofreció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que condujera a la captura de delincuentes de «Los Espartanos» y «Los Shottas». Una muestra de la desesperación por frenar la violencia.
Buenaventura: El Epicentro de una Guerra Silenciosa
La cruenta disputa entre «Los Espartanos» y «Los Shottas» es la raíz de la implacable ola de violencia que azota Buenaventura. Ambas bandas emergieron de la fractura de «La Local» durante la pandemia. Esta división originó una feroz contienda territorial que impacta directamente la vida cotidiana en el puerto más vital del Pacífico colombiano. Los ciudadanos viven bajo la sombra de esta guerra invisible. La detención de «alias Mapaya» en Bolivia, junto a otros presuntos miembros de estas bandas criminales, se percibe como un golpe significativo al crimen organizado regional. Sin embargo, el control de áreas estratégicas de Buenaventura sigue siendo un campo de batalla. La configuración del poder en las zonas clave del puerto se ha alterado en múltiples ocasiones, evidenciando la intrincada situación delictiva local. «Los Espartanos» y «Los Shottas» mantienen una pugna incesante que genera tensiones constantes en la ciudad y sus alrededores.
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