El pasado 3 de enero de 2026, una operación militar de Estados Unidos en Venezuela culminó con la captura del líder Nicolás Maduro. Misiles estadounidenses impactaron bases militares venezolanas en la madrugada, mientras fuerzas especiales ingresaban a Caracas para detener al presidente del régimen. El presidente estadounidense, Donald Trump, asumió la responsabilidad de este ataque a gran escala, confirmando que Maduro sería trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos de narcotráfico.

Esta acción militar se produce tras meses de creciente tensión geopolítica en el Caribe, marcada por el despliegue militar de Estados Unidos, que incluía el portaaviones más grande del mundo. Aunque inicialmente justificado para la lucha contra el narcotráfico, el poder y las capacidades de este despliegue sugerían un objetivo más amplio, confirmado por los eventos recientes.

Reacción en Colombia y el Futuro de Venezuela

El presidente colombiano, Gustavo Petro, rechazó enérgicamente el ataque estadounidense contra la soberanía de Venezuela, anunciando la convocatoria de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. A pesar de las controversias sobre la legalidad y legitimidad de la operación, Trump logró su objetivo principal: forzar la salida de Maduro del poder.

No obstante, el futuro político de Venezuela es incierto. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, no han manifestado intenciones de capitular. Un comunicado oficial del gobierno venezolano rechazó el ataque y afirmó estar preparado para la situación. Mientras tanto, Trump ha anunciado que tomará el control del país, advirtiendo de una posible segunda ola de ataques y la disposición de desplegar tropas en territorio venezolano.

Riesgos Inminentes para Colombia

La intervención aumenta la probabilidad de inestabilidad política y social en Venezuela, ya sea por reacomodos dentro del régimen chavista o por la eventual llegada de un gobierno de transición. Esta situación presenta tanto oportunidades como riesgos significativos para Colombia, que comparte 2.219 kilómetros de frontera y una relación estrecha entre ambos pueblos. A continuación, se detallan los factores de riesgo más marcados para Colombia.

Inestabilidad Política y Riesgo de Guerra Civil

El objetivo de Estados Unidos es claro: asegurar el control de Venezuela hasta la finalización de una «transición» política e invertir en la explotación de sus recursos petroleros, lo que implica la erradicación del régimen chavista. Sin embargo, la captura de Maduro siembra incertidumbre sobre la naturaleza de un posible cambio de gobierno.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez, con quien Trump afirma tener conversaciones, podría asumir la sucesión. No obstante, figuras clave como Vladimir Padrino y Diosdado Cabello mantienen su poder y lealtad. Cabello, en uniforme militar, instó a la calma: «El país está en completa calma. Confíen en el liderazgo político. Que nadie caiga en el desespero y facilite las cosas al enemigo», declaró.

Aunque una transición política pacífica abriría grandes oportunidades para la región, los antecedentes de intervenciones estadounidenses en este siglo no son alentadores. La postura de Trump, de «ir con todo», incrementa el riesgo de una escalada violenta. El régimen chavista ha empoderado a los militares con prebendas, un factor que dificulta un cambio de lealtades. Según Jeremy McDermott de InSight Crime, un cambio de régimen no negociado podría llevar a Venezuela a un conflicto civil.

Sandra Borda, internacionalista, advierte que un conflicto interno en Venezuela podría gestarse lentamente, pero si se materializa, sería un factor de desequilibrio estructural a mediano y largo plazo para Colombia, que ya enfrenta su propio conflicto. La presencia de redes criminales y grupos armados transnacionales en Venezuela, disputando el control de rentas ilícitas, agravaría la situación en Colombia.

Choque Político entre Petro y Trump

Las tensiones políticas entre el presidente Gustavo Petro y Trump ya atraviesan su peor momento. Washington ha revocado la visa a Petro y lo ha incluido en la lista Clinton, relacionada con el narcotráfico, aunque ha mantenido la cooperación con la fuerza pública colombiana.

Petro ha sido enfático en su rechazo al despliegue militar estadounidense en el Caribe y a los ataques letales contra supuestas narcolanchas. «El gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina», declaró el presidente tras el ataque. Aunque en agosto de 2025 Petro insinuó un posible apoyo militar a Venezuela, fuentes militares descartan un escenario de apoyo más allá de la frontera colombiana.

El presidente colombiano ha moderado su posición, actuando dentro de los márgenes institucionales al buscar una convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU, en línea con otros líderes de izquierda latinoamericanos. Sin embargo, las tensas relaciones entre Trump y Petro podrían agravarse. Trump ha amenazado con ataques en territorio colombiano por su rol como productor de cocaína, aunque esta opción es poco probable dada la sólida relación entre las fuerzas de seguridad de ambos países.

Oleada Migratoria y Crisis Humanitaria

Colombia alberga la mayor cantidad de migrantes venezolanos en el mundo, con aproximadamente 2.8 millones de personas que han huido de la crisis humanitaria. Una guerra civil en Venezuela agravaría esta crisis y dispararía aún más la migración hacia Colombia.

Geoff Ramsey, analista del Atlantic Council, y el general retirado Mejía, coinciden en que una guerra civil en Venezuela podría generar el desplazamiento masivo de 3 o 4 millones de personas hacia Colombia, lo que constituiría una tragedia. Ante esta perspectiva, el gobierno de Petro ha desplegado fuerzas de seguridad en la frontera, concentrándose en Cúcuta como principal punto de paso internacional.

El Fortalecimiento del ELN

La probabilidad de una transición política suave en Venezuela es baja, dada la resiliencia del régimen de Maduro. En un escenario de escalada violenta interna, el papel del ELN sería un factor clave de inestabilidad para Colombia, pues esta guerrilla ha consolidado su poder en la frontera colombo-venezolana.

El ELN ha manifestado su voluntad de defender el régimen de Maduro y ha consolidado sus capacidades en Venezuela, incluyendo el uso de drones y sistemas antidrones, así como nuevas armas largas para posibles ataques. Para el ELN, Estados Unidos busca explotar los recursos de la región, y ellos se posicionan como resistencia al «imperialismo yanqui», actuando como una fuerza paramilitar pro-régimen.

A principios de 2025, el ELN lanzó una ofensiva contra las disidencias de las FARC en Catatumbo para asegurar su poder en la frontera. Con un poder consolidado desde La Guajira hasta Vichada, y fuertes conexiones con el régimen venezolano, el ELN tiene incentivos significativos para proteger un sistema político que les permite mantener su influencia armada en la frontera, complicando aún más la estabilidad regional.

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