La crítica situación de seguridad en la vía Panamericana, eje vital que conecta los departamentos de Nariño y Cauca, ha alcanzado un nuevo y trágico punto de inflexión. Días después de que el gremio de transportadores de carga en Nariño elevara su voz para denunciar públicamente el grave impacto de la creciente inseguridad en esta arteria vial, un intento de asalto a un vehículo particular resultó en el asesinato de uno de sus ocupantes.
El lamentable suceso se registró en la noche del sábado 15 de noviembre, en el peligroso tramo comprendido entre El Remolino y Mojarras, una zona limítrofe entre Nariño y Cauca, tristemente conocida por su complejidad geográfica y sus desafíos en materia de orden público.
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Según testimonios de otros conductores que circulaban por la vía Panamericana, varios individuos armados interceptaron a los ocupantes de un vehículo tipo campero. Los agresores hicieron señales para que detuvieran su marcha, con claras intenciones de hurto. Sin embargo, al no acatar la orden, los delincuentes abrieron fuego indiscriminadamente contra el automotor y sus ocupantes, cobrando la vida de uno de ellos.
La audacia y brutalidad del ataque no terminaron allí. Los autores del crimen, cuya identidad y afiliación (si son delincuencia común o miembros de grupos armados ilegales) aún son materia de investigación, tuvieron el tiempo suficiente para sustraer las llantas delanteras del vehículo antes de huir con rumbo desconocido, dejando tras de sí una escena de violencia y desolación.
Este trágico episodio no solo subraya la vulnerabilidad de quienes transitan por esta importante vía, sino que también valida y agudiza las reiteradas advertencias del sector transportador sobre la urgente necesidad de reforzar la seguridad y garantizar la tranquilidad en uno de los corredores logísticos más importantes del suroccidente colombiano.
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