El Corazón Agrícola de Cundinamarca: Un Pilar Silencioso y Esencial

Mientras el foco público se desvía hacia otras esferas, el sector agrícola de Cundinamarca, columna vertebral de la economía rural y sustento de innumerables familias campesinas, prosigue su labor incansable. Con un trabajo que a menudo pasa desapercibido, los agricultores de la región garantizan la seguridad alimentaria y los ingresos de sus comunidades, proyectando su impacto hasta bien entrado el año 2026.

Este inicio de semana, los productores cundinamarqueses se encuentran inmersos en un ciclo productivo crucial. Desde la preparación del suelo para la siembra hasta la recolección de las cosechas, cada etapa es vital para asegurar que los alimentos básicos lleguen frescos a las mesas de los hogares colombianos. La resiliencia y el compromiso de estos trabajadores del campo son un testimonio de su dedicación al bienestar regional.

La Papa: Entre el Éxito de la Cosecha y la Batalla de los Precios

La papa, el cultivo estrella de Cundinamarca con más de 30.000 hectáreas sembradas, atraviesa diversas fases productivas. En municipios clave como Zipaquirá, Subachoque, Tausa y Ventaquemada, los agricultores están concluyendo la recolección de los cultivos plantados en octubre-noviembre de 2025. Paralelamente, en zonas como Villapinzón, Chocontá y Tibiritá, las labores de siembra se intensifican, proyectando cosechas para abril y mayo.

Las condiciones climáticas de enero han sido, en general, benignas, favoreciendo el desarrollo de los cultivos. Temperaturas adecuadas, lluvias oportunas y buena luz solar han propiciado un follaje robusto y un sistema radicular óptimo. Aunque los técnicos reportan una baja incidencia de enfermedades como la gota, la vigilancia constante es clave frente a plagas como la polilla guatemalteca, que podrían devastar los rendimientos.

Sin embargo, el verdadero desafío para los paperos no radica en lo técnico, sino en lo económico. Los precios de venta, tanto en finca como en los mercados mayoristas, continúan deprimidos, muy por debajo de los costos de producción. Con inversiones que superan los $12-15 millones por hectárea, los productores necesitan vender cada tonelada por encima de $500.000 para ser rentables. La cruda realidad es que actualmente el precio oscila entre $300.000 y $400.000 la tonelada, generando pérdidas significativas.

Iniciativas como la «Papatón 2.0» en Bogotá han ofrecido un alivio temporal al conectar a productores directamente con consumidores, eliminando intermediarios. No obstante, estas acciones solidarias, aunque valiosas, no resuelven el problema de fondo. Los agricultores exigen políticas agrícolas robustas que protejan la producción nacional de la competencia desleal, garanticen precios de sustentación justos, faciliten el acceso al crédito y fomenten la organización cooperativa para fortalecer su posición negociadora.

Floricultura: Cundinamarca se Prepara para San Valentín

El vibrante sector floricultor de Cundinamarca, concentrado en la Sabana de Bogotá, vive una ebullición previa a San Valentín. La primera quincena de febrero es crítica, con una preparación intensa para el 14 de febrero, uno de los momentos de mayor demanda del año. Los cultivos tecnificados bajo invernadero están en plena producción de rosas, claveles, crisantemos y otras flores de corte, destinadas principalmente a la exportación a mercados como Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia.

Esta temporada representa entre el 25% y el 30% de las ventas anuales, generando los ingresos esenciales para cubrir los costos operativos de los meses venideros. Desde las grandes corporaciones hasta los pequeños cultivadores familiares, se ultiman detalles de poscosecha, clasificación, armado de ramos y logística de transporte. Cada envío hacia el aeropuerto El Dorado sigue cronogramas estrictos para asegurar que las flores lleguen frescas a su destino antes del Día de los Enamorados.

Ganadería Bovina: Recuperación de Pasturas, Precios Estancados

El sector ganadero bovino, prevalente en el Valle del Magdalena y Sumapaz, inicia el año con un panorama matizado. Las lluvias de diciembre y enero han propiciado una notable recuperación de las pasturas, previamente afectadas por El Niño en el segundo semestre de 2025. Esta mejora ha reducido la necesidad de costosos suplementos concentrados, y los ganaderos reportan una buena condición corporal del ganado, producción láctea estable y bajas tasas de mortalidad.

A pesar de la recuperación forrajera, los precios de venta del ganado en pie y de la leche siguen siendo un desafío. El litro de leche se paga al productor entre $1.200 y $1.400 en promedio, mientras que los costos de producción rondan los $1.000-1.100, dejando márgenes extremadamente estrechos. Para la carne, el kilo en pie se cotiza entre $6.500 y $7.500, montos que resultan insuficientes para muchos ganaderos, quienes además enfrentan la competencia de la carne importada.

Un Llamado a Políticas Estructurales para el Campo Cundinamarqués

Aunque las autoridades agropecuarias departamentales, a través de la Secretaría de Agricultura y las UMATAS, implementan programas de apoyo (asistencia técnica, capacitaciones, fomento de asociatividad y acceso a crédito), los productores cundinamarqueses demandan medidas de mayor alcance. Insisten en la urgencia de abordar las causas estructurales de la crisis del campo colombiano, con políticas que garanticen la sostenibilidad y la dignidad de su esencial labor.

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