Se trata de los Tankas, también conocidos como los «gitanos marinos». Esta comunidad de unas 7,000 personas ha convertido embarcaciones flotantes en verdaderos hogares, con salas, cocinas y baños, donde celebran desde bodas hasta funerales. Su vínculo con el océano es tan profundo que se dice que muchos de ellos jamás han puesto un pie en tierra firme en toda su vida.
Los Tankas han vivido durante siglos en costas del sur de China, dedicados principalmente a la pesca, la industria de la sal y, en algunos casos, a la recolección de perlas. Su estilo de vida desafía la lógica de las ciudades modernas: no hay calles ni edificios, solo plataformas flotantes y barcos hogar, formando un paisaje acuático que parece sacado de otro mundo. Este asentamiento flotante no solo es un ejemplo de resiliencia, sino también un testimonio viviente de una cultura profundamente arraigada al mar.
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